"Agua fresca que calma
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«Cuando encuentres una batalla, no te unas al fuego: sé agua fresca que calma. Cuando te encuentres una tempestad, no te unas al viento ni al torrente de agua: sé rayo de sol que calma, que consuela»...
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Queridos amigos, os agradecemos una vez más que abráis este momento, este espacio-tiempo para nosotros, para encontrarnos.
Hoy queremos invitaros a reconectaros con nuestra querida madre Gaia, con la madre Tierra, que os gestó, que os ha nutrido y que está en transición hacia una nueva etapa; y con todo su amor os invita a que transitéis con ella, a que elevéis vuestra consciencia con ella hacia un mundo de amor, de colaboración, de respeto; no solo entre los seres humanos, sino con el resto de seres. Gaia es un maravilloso ser de luz, enormemente generosa.
Te pedimos que cierres los ojos, que te pongas cómoda, cómodo, y que visualices, imagines, un lugar en la naturaleza, un lugar real o imaginario. Te pedimos que sientas las plantas de tus pies desnudos sobre el suelo, que imagines el olor de la vegetación, sientas la brisa acariciándote. Te pedimos que camines por ese lugar, despacio, sin ninguna prisa, disfrutándolo, sintiéndolo, viendo cómo tus pies se hunden en el suelo a cada paso; cómo el perfume de las flores, de las plantas, llega hasta ti.
Y de repente te paras porque algo llama tu atención. Y ves cómo ante ti se materializa una bella dama de una luz verde esmeralda con destellos dorados. Es la madre Gaia. Ella abre sus brazos y te envuelve estrechándote con su corazón. Puedes sentir su latir profundo, pausado. Te invitamos a pedirle perdón por todo el daño que la humanidad le ha causado, y tú, de forma directa o indirecta, también lo has hecho muchas veces. A tu alrededor los duendes, las hadas, los elfos, los gnomos, todos los seres intraterrenos van apareciendo, emergiendo, rodeándote. Te invitamos a que les agradezcas su esfuerzo, su trabajo, cuidando a Gaia, apoyándola, creando esos paisajes maravillosos que tanta paz y serenidad te transmiten.
Ahora todos se sientan en círculo contigo y con la madre Gaia. Formáis un círculo perfecto. Y sientes cómo la energía empieza a fluir conectándolo todo, conectando tu corazón con sus corazones, con el corazón de todas estas criaturas, de todos estos seres y de Gaia. Es una energía vibrante y renovadora, como savia nueva.
Y esa conexión se sigue extendiendo a través de las plantas de los pies. Puedes visualizar, imaginar, cómo crecen raíces profundas que se conectan con el micelio, con las raíces de los árboles. Puedes sentir su profundidad, su frescura. Y te dan la bienvenida a esta red de la que siempre has formado parte, pero habías solo olvidado que lo eras. Eres Gaia, eres una criatura más de la madre Tierra.
Agradece al reino vegetal que siempre te ha alimentado y te ha sostenido; al reino animal que de igual modo te alimenta, te sostiene, no solo a nivel físico sino energético. Tanto el reino vegetal como el animal siempre te han dado apoyo emocional. ¿Cuántas veces has hablado con los árboles, con las plantas, con los animales? Ellos siempre te han sostenido y siempre han ayudado a transformar tu energía, a limpiarla. Y qué decir del reino mineral que lo sustenta todo, que es la base de todo: sin él sería imposible la vida. Muestra tu agradecimiento y respeto hacia estos reinos, en este momento y cada día. Tú no existirías sin ellos. Cuídalos y escúchalos porque hay mucha sabiduría ancestral, mucha información en ellos.
Gaia está en transformación, y eso implica caos. Porque ya sabes: cuando reformas tu casa, se convierte en un caos inevitablemente. Hay muchas memorias que borrar en su rejilla energética, muchas memorias que liberar para poder incorporar nuevas frecuencias. Gaia está haciendo esta transformación de la manera más amorosa posible. Y tú puedes ayudarla en la medida que crees paz dentro de ti. En la medida que actúes, hables, pienses desde el amor, ayudarás a que esa transición sea mucho más fácil y suave. Y serás ejemplo para tu entorno, como la gota de agua que al caer en el estanque va formando círculos concéntricos que se van ampliando. De esa misma forma tú puedes ser gota. Y tu paz y tu amor y tu humor pueden contagiar a tu entorno, y estos a otros, hasta que toda la humanidad vibre en esa frecuencia.
Cuando encuentres una batalla, no te unas al fuego: sé agua fresca que calma. Cuando te encuentres una tempestad, no te unas al viento ni al torrente de agua: sé rayo de sol que calma, que consuela.
Sé responsable con tus consumos, con tus residuos. Visita lugares verdes a diario y párate a conectarte con ellos, a sentir la energía que te transmiten, a agradecerles.
La madre Gaia y los seres intraterrenos se ponen en pie, te saludan con respeto, con amor. Te agradecen que los reconozcas, que los veas en el sentido más amplio de esa palabra, y recuerdan que siempre podrás sentirlos en tu corazón.
Y ahora te invitan a volver, a tomar conciencia de tu cuerpo, y te agradecen que no olvides este encuentro y que cada día los tengas presentes y cuides tu entorno con amor y con respeto.
MAESTROS, GUÍAS Y SERES DE LUZ
a través de Pilar González


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