"Transformadores"
CANALIZACIÓN
«Que seáis ejemplo, que seáis paz en el conflicto, que seáis amor en el rechazo, en el odio, en el miedo. Vuestra presencia es transformadora. Mucho más importante que lo que hagáis o digáis es vuestro trabajo interior»...
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Queridos hijos, bienvenidos un día más. Os abrazo y os envuelvo en mi manto con amor. Sentíos protegidos y a salvo; lo estáis. Vuestras almas jamás corren peligro. Recordad que sois seres eternos. Lo demás son solo cuentos para entretenerse, pequeñas historias, nada más. Recordad vuestra grandeza divina. Sois hijos de Dios, legítimos, con toda su grandeza, con toda la grandeza que esto implica. Y estáis aprendiendo a crear. Es normal cometer errores durante el aprendizaje.
Pero hoy os graduáis como humanidad, vuestro inconsciente colectivo subirá de octava para acompañar a Gaia. Gaia os ha acogido con amor, os ha mimado, os ha nutrido, y es el momento de saltar, de elevarse.
Gracias por vuestro trabajo, por ser canales de luz, por ser hilos conductores de consciencia, por permitir que la consciencia se expanda a través de vosotros. Ese ha sido vuestro trabajo hasta ahora y es el que os solicitamos con amor que sigáis manteniendo en esta época convulsa.
Gaia y la humanidad con ella estáis en transformación. Y eso puede ser doloroso; implica desapegos, incertidumbre, inestabilidad. Sabemos lo difícil que es sostener la calma en medio de todo eso. Sin embargo, sabemos que podéis hacerlo. Y os agradecemos que seáis pilares, faros de luz. Sólo os pedimos que seáis, que estéis presentes, que respiréis con conciencia, que ante cada drama os conectéis al corazón, a esa chispa que arde en vosotros, esa chispa divina. Y seáis como un transformador; que a través de vosotros todo ese drama se entregue al universo para su transformación, y a través de vosotros el amor y la paz de la fuente llegue a todos. Es un trabajo interior. Quizá en apariencia nadie note lo que estáis haciendo, pero es un trabajo transformador e imprescindible.
Abrid vuestros corazones, sentid, recibid el amor y la paz infinita de La Fuente. Dejad que desborde a través de vosotros y lo inunde todo. Y visualizad a Gaia envuelta en una luz diamantina blanca azulada, cómo esa luz lo calma todo. Enviad vuestro amor y vuestro agradecimiento a Gaia. Permitid que se sienta amada por sus hijos.
Una vez más os pedimos que seáis ejemplo, que seáis paz en el conflicto, que seáis amor en el rechazo, en el odio, en el miedo. Vuestra presencia es transformadora. Mucho más importante que lo que hagáis o digáis es vuestro trabajo interior: el que seáis transformadores, como esos transformadores de corriente eléctrica que utilizáis. Sed transformadores de energía, de cada situación, de cada persona con la que os encontréis y que necesite recibir paz, que necesite recibir amor, y entregar al universo la negatividad, el dolor, el miedo.
Y recordad cuidaros, descansar, alimentaros de forma equilibrada y natural, cargar con vuestras manos el agua y los alimentos que vais a ingerir, cargarlos de amor y de paz. Sois transformadores. Es vuestra grandeza y vuestra responsabilidad.
Y haced vuestros decretos siempre que lo necesitéis, siempre que dudéis, siempre que temáis. Afirmad: "Soy legítimo hijo, legítima hija de la fuente divina. Dios está en mí, yo estoy en Dios, soy uno con Dios. Permito que la fuente primigenia, madre-padre, se exprese a través de mí".
Hoy los velos se disuelven y cada vez nos percibiréis con mayor claridad y facilidad. No estamos lejos, estamos entre vosotros, con vosotros, sosteniéndoos como siempre lo hemos hecho, con amor, con amor incondicional. Y así os pedimos que sostengáis vosotros a vuestros hermanos menos conscientes, respetando su ceguera y su olvido y amándolos, sabiendo que algún día despertarán. Las frecuencias que llegan actualmente a Gaia harán despertar a la mayoría. Solo os pedimos que estéis ahí con los brazos abiertos para recibir al que necesite una mano amiga para dar sus primeros pasos.
Abríos a recibir el amor incondicional de vuestra Madre-Padre. Ven a su regazo a recargarte siempre que lo necesites. Y después ve al mundo a entregar su luz, su alegría, su serenidad, su bondad, su ternura.
Como es adentro, es afuera; cada vez que eliges la paz dentro de ti, cada vez que eliges la conciliación, el perdón, el amor, si lo eliges en ti, lo estarás materializando fuera.
Gracias por compartir este ratito. Nos reuniremos pronto de nuevo y estamos siempre a vuestra disposición con alegría y amor. Hasta pronto.
MADRE MARÍA
a través de Pilar González


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